jueves, 3 de abril de 2014

Duerme perrito, duérmete ya... !


La llegada a casa fue un poco rara. De repente estaba muy solito... y a la noche me costaba mucho dormir...
Pluto y sus ojos de Plato

La entrada de un perro a nuestras vidas supone, entre tantas cosas, que tengamos previsto donde dormirá y que éste lugar sea lo más cómodo posible para él. Si el perro tiene espacio para estar en el exterior, lo más recomendable son las casetas (o cuchas) de madera. Las de resina u otros materiales sintéticos son más baratas pero no son muy recomendables ya que no aíslan térmicamente; en verano se calientan mucho y son muy frías en invierno. ¡Y no te frustres si no usa la caseta! A algunos perros les lleva tiempo y otros incluso nunca se acostumbran a ellas. Pluto al principio la usaba de día solamente...

Mi cucha :)
Las primeras noches se nos hizo muy difícil dormir a todos, y después de varias noches de interrupciones hay que tener muchísima PACIENCIA, pero ya lo decimos con mayúsculas. Cualquier mínimo sonido le asustaba, se despertaba y nosotros corríamos a asegurarnos de que estuviera bien. Hay que tener cuidado con esto de ir cada vez que llamaba porque después pagamos el error, y es que tu perro puede llegar a acostumbrarse a pedirlo todo ladrando si así consigue lo que quiere. Hay que tener en cuenta que si por tu perro fuera, él estaría siempre contigo... no siempre ladra porque necesite algo realmente. En la veterinaria nos explicaron que con un poco de voluntad sería fácil educarlo y que se acostumbraría a dormir solo. Nos parecía imposible pero al final ¡funcionó!

Algunos consejos:
  • Darle un buen paseo, apropiado a su edad, después de comer y justo antes de la hora de dormir le ayudará a estar más relajado. 
  • Tener una rutina facilita que el perro entienda que llegó la hora de descansar. 
  • ¡¡Nada de collares antiladridos!! En todo caso consulta con tu veterinario de confianza.

Otro día seguimos dejando huellitas.

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